Procuramos mantener hábitos de vida saludables todos los días, pero la verdad es que vivimos de una forma tan acelerada que no resulta sencillo. Trabajamos mucho, dormimos poco y, en general, no disponemos de tanto tiempo para nosotros como nos gustaría. Así es como aparecen los problemas asociados a la salud física o emocional.

De media, pasamos en la oficina casi tanto tiempo como en casa, lo que significa que cuidarnos durante las horas de trabajo es clave para mantenernos saludables. Por eso, te ofrecemos 7 consejos que darán vidilla a tus tuppers y te ayudarán a guardar la línea y a tener más energía de lunes a viernes:

  • ¿Picar? ¡Sí, pero bien!: está demostrado que hacer descansos de 10 minutos en mitad de nuestra jornada laboral mejora nuestra productividad, y también puede mejorar tu forma física si los combinas con un hábito saludable, como comer fruta fresca. Las manzanas, los plátanos o las zanahorias son una opción muy recomendable como snack de media mañana, y añadiéndoles frutos secos tendrás un aporte extra de energía.
  • Vigila las cantidades: una cosa es comerte un puñadito de almendras, y otra muy distinta es ponerte morad@ mientras terminas un informe, por muy saludables que sean. Por eso te recomendamos que no te lleves todo un paquete al trabajo, sino que calcules raciones diarias y te ciñas a ellas.
  • Ten siempre a mano una botella de agua: mantener una correcta hidratación es fundamental para nuestro bienestar, y no hay nada como el agua para calmar la sed. Como debemos beber unos 2 litros de agua diarios, te recomendamos que tengas en tu escritorio una botella y bebas de ella en vez de ir a llenar tu vaso al dispensador, ya que así controlarás mejor cuánta agua estás bebiendo realmente.
  • Evita los precocinados: son rápidos y muuuuy tentadores, pero a la larga agradecerás prepararte tus propios tuppers. Organiza una lista de comidas, intentando que sea lo más variada posible, y haz la compra los viernes o los sábados para no ir entre semana a buscar al supermercado ese ingrediente que echas en falta. Además, hacer compras semanales te ayudará a consumir productos frescos y a reducir el desperdicio alimentario.
  • No lleves platos muy contundentes para comer: el cocido o la paella están buenísimos, pero es mejor que los dejes para los domingos, ya que son platos muy pesados, que ralentizan la digestión y producen somnolencia. Es mejor optar por ensaladas variadas, sopas y cremas, pescados y carnes a la plancha, y guarniciones de verduras. Y de postre, recurrir a la fruta de temporada siempre será la opción más saludable.
  • Fija un horario de comidas y establece un tiempo mínimo: en ocasiones estamos tan liados que, por extraño que parezca, se nos puede “olvidar” incluso comer. O lo hacemos delante del ordenador, sin prestar atención a lo que estamos haciendo ni darnos 10 minutos de desconexión. Comer de forma saludable no sólo implica elegir unos alimentos concretos y cocinarlos de forma adecuada, sino que también debemos disfrutarlos y digerirlos correctamente. Por ello, necesitamos un mínimo de 20 minutos para masticar adecuadamente cada bocado, descansar y que la sensación de saciedad llegue a nuestro estómago. Y si puedes hacerlo conversando con los compañeros, en lugar de mirando el móvil o la televisión, mejor.
  • Haz un bote con los compañeros para que no falte nada en la cocina: tener a mano sal, aceite de oliva o algunas especias es básico para animar ese pescado que se ha quedado un poco reseco en el microondas. ¡Este toquecito extra puede darle alegría a tu tupper y evitar que acabes yendo a por un sándwich!

Recuerda: ¡la clave para una vivir de una forma más saludable es la constancia! De esta forma, algo que inicialmente puede suponer un esfuerzo se convertirá en parte de tu rutina diaria, ayudándote a mejorar tu salud y bienestar.

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